ANTI ENVEJECIMIENTO Y MEDICINA REGENERATIVA

Envejecemos debido a que nuestras hormonas disminuyen. Nuestras hormonas no disminuyen porque envejecemos. Este es el mantra para la teoría neuroendocrina del envejecimiento. Las hormonas son sustancias químicas de nuestro organismo que se liberan con el fin de provocar un efecto sobre los tejidos en algún punto del organismo. Actúan como mensajeros bioquímicos. Activan y desactivan las funciones celulares. La expresión genética se puede alterar mediante su presencia o ausencia. Las hormonas controlan nuestras respuestas a las enfermedades ya que controlan nuestro sistema inmunitario, nuestra respuesta al estrés, nuestro desarrollo sexual, nuestro crecimiento y nuestro metabolismo. Cuando los niveles hormonales se equilibran y permanecen en niveles óptimos, tenemos más probabilidad de disfrutar de buena salud, siempre que nuestras elecciones de estilo de vida también sean saludables.

Generalmente no notamos los efectos hasta principios de los cuarenta o en forma ocasional, al final de los cuarenta y principios de los cincuenta años. A medida que el sistema de comunicación hormonal decae, el organismo comienza a envejecer con más rapidez. La edad biológica está ligada íntimamente a la salud del sistema endocrino. Cualquier disminución del sistema hormonal tiene consecuencias negativas sobre la longevidad, ya que aumenta la probabilidad de muerte.

 

Los corticoesteroides son hormonas que se producen en las glándulas adrenales y son fundamentales para la respuesta y el control del estrés del organismo.

Se liberan grandes cantidades de cortisol como reacción ante el estrés. Aunque esta es una función esencial para la sobrevivencia, cuando el estrés se prolonga, puede dañar el circuito de retroalimentación que regula los niveles de cortisol. La secreción prolongada y sin control de cortisol agota al organismo. Puede inhibir el sistema inmunitario, retardar la síntesis de proteínas y generar pérdida neuronal, daño cerebral, pérdida ósea, desgaste muscular, aumento de la grasa abdominal, psicosis, envejecimiento prematuro y la muerte.

 

Por lo tanto, un paso importante en el control del envejecimiento radica en la capacidad de reponer y equilibrar las hormonas